El Pincha arrancó con todo el Clausura y con mucho oficio y la jerarquía que se le conoce, goleó a Arsenal de Sarandí en el estadio de Quilmes.

Hace rato que el Pincha se mueve sobre un eje y por eso los recesos entre los torneos no parecen afectarlo. Aferrado a una línea, a una conducta, el campeón de América se aferra a sus principios y a sus individualidades para salir adelante incluso cuando la puesta a punto física aún no alcanzó su más alto nivel. Así despachó a Arsenal con un categórico 3-0 como mejor prólogo para el clásico platense del jueves próximo. Sí, el Clausura le deparó emociones intensas desde el principio.
La justeza para tomar distancia en el resultado fue uno de los mejores atributos de Estudiantes luego del primer tiempo. Se marca la eficacia como un preciada virtud porque hasta entonces el desarrollo había sido parejo tanto en el dominio como en las situaciones de riesgo que, por cierto, no fueron demasiadas.
La única diferencia fue la escapada de Clemente Rodríguez, que ratificó que sus proyecciones son cada vez un mejor recurso ofensivo, y la certera definición de Carrusca, por el sector izquierdo. Iban 40 minutos y hasta entonces el reparto parecía lo más indicado.
El León, por conocido y sincronizado, estuvo un poco más preciso en el juego colectivo, pero Arsenal no se quedó atrás y atacó cada vez que encontró los espacios libres. En ese sentido, Jara y Obolo rotaron con acierto y, de a ratos, complicaron a los zagueros Pinchas. Fue el mismo Jara el que dudó frente a Orion y desperdició dos buenas situaciones para la apertura.
El conjunto dirigido por Alejandro Sabella mostró su mejor versión cuando atacó por los costados. Ya se habló de Clemente Rodríguez. Por el otro lateral marcaron diferencia los contactos entre Benítez y Carrusca, ya que Ré estuvo un poco más contenido. La claridad de Verón quedó subrayada con los pases en profundidad. Todo siempre dentro de un contexto de paridad; de a ratos, de monotonía.
En el segundo tiempo se dio algo parecido. Arsenal no hizo un mal papel, pero sufrió por algunas distracciones defensivas. Es más, el equipo de Sarandí rozó el empate con un violento tiro de Obolo que Orion desvió con lo justo. Cuando parecía que los visitantes tenían la igualdad a mano, Boselli les dio un mazazo. El goleador eludió a Campestrini y definió tras una buena habilitación de Sosa.
Estudiantes se aferró a lo que mejor sabe: protegió la pelota y le dio una buena circulación. Fue de un lado para otro. Arsenal se desarmó y bajó los brazos. Mucho más después del penal a Boselli, tras un rebote largo de Campestrini por un tiro desde lejos. El mismo N° 9 convirtió. Como si eso fuese poco, Campestrini se fue expulsado cerca del final y, con los cambios hechos, Tula terminó en el arco. A Arsenal no le quedó más alternativa que resignarse.